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Somos la Asociación Juvenil Centro Juvenil María Auxiliadora.
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Centro Juvenil "Maria Auxiliadora" Gaztetxo Elkartea
SALESIANOS DONOSTIA
Lizardi bidea 12 (Bº Intxaurrondo)
CP 20015
DONOSTIA/SAN SEBASTIÁN (Gipuzkoa)
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Los comienzos

En mayo de 1975 se inauguró nuestro Complejo Parroquial María Auxiliadora, y en septiembre de ese mismo año el párroco Marcos Gaisán y el coadjutor de la parroquia Jesús Arce hicieron un llamamiento a los jóvenes del barrio con la idea de formar un Centro Juvenil. A la reunión, debido el carácter tan general de aquella convocatoria, acudieron jóvenes de diversas tendencias sociales, jóvenes que ya tenían contacto con la parroquia y jóvenes ligados a grupos u organizaciones políticas, sobre todo abertzales y del Partido Comunista. Aquella reunión resultó polémica ya que estos últimos jóvenes no admitían la presencia de sacerdotes, y se limitaron a reclamar locales para sus actividades con el pretexto de que el pueblo era el verdadero dueño de estos.

Después de varios meses de disputas, incluidas cartas al Obispado, los Salesianos abrieron el Centro Juvenil. Al frente de éste estaba Jesús Arce. Se formó un grupo aproximado de 30 jóvenes, de edades comprendidas entre los 16 y los 20 años, la mayoría estudiantes de Formación Profesional, otros estudiantes universitarios y unos pocos trabajadores. En un principio sólo se utilizaban los locales que ahora utiliza el Centro de Iniciación Profesional, es decir, los talleres de mecánica y de carpintería que por aquel entonces estaban subdivididos en varios despachos. Sólo en las “grandes” ocasiones se utilizaba la Sala Grande. Las actividades consistían en juntarse todos los días a jugar, organizar discotecas y excursiones al monte. Este planteamiento, poco serio, sin ningún compromiso, a los más mayores no convencía y tuvo como consecuencia que en febrero de 1976, en contra de la opinión de la gente más joven, el Centro Juvenil se cerró, con la idea de crear junto al responsable salesiano unos estatutos y así dar más seriedad al proyecto.

La gente más joven no se dispersó, sino que siguió juntándose en bancos, soportales y organizando meriendas, excursiones e incluso discotecas que se realizaban en un local que nos cedía un bar cercano a la Parroquia (para los que conocen el barrio era el bar Bilindo) Esta continuación de las relaciones permitió que en abril, ante la llegada de la festividad de María Auxiliadora, y como quiera que el párroco quería organizar unas fiestas para todo el barrio, se preparó un pequeño festival. Esto supuso la reapertura del Centro Juvenil y la unión de todos los jóvenes.

En septiembre de 1976 llegó a Intxaurrondo Txema Egizabal y se responsabilizó de este renovado Centro Juvenil. Reunió de nuevo a todos los jóvenes, pero esta vez ya se empezó con unas ciertas normas y compromisos. Se eligieron Presidente, Tesorero y Secretaria. Se pagaba una pequeña cuota y cada uno de los miembros debía comprometerse a formar parte de una actividad. Entonces se crearon las actividades de Montaña, Biblioteca, Deportes, Música, Cine-Teatro, Laboratorio y el Mini-Club Batasuna. Esta última actividad, animada por los mayores, funcionaba con el mismo esquema que el centro de los mayores, pero para gente más jovencita, con casi las mismas actividades. Solamente en excursiones y fiestas especiales se juntaban todos. Cada sección organizaba actividades para todo el trimestre y cada 15 días había reunión de los coordinadores, para revisar la buena marcha de todo. Los mayores del Centro Juvenil pasaron a utilizar todas las salas de la parte de arriba, hoy talleres y pastoral juvenil, y el Batasuna utilizaba las salas de abajo, carpintería y mecánica. En enero de 1977 los jóvenes que coordinaban el Batasuna lo dejaron y se hizo cargo del mini-club Jesús Ojanguren.

En diciembre de 1976 se organizó el primer cotillón de nochevieja, fiesta para comenzar el nuevo año, que dado su éxito, se repitió durante algunos años más, y en donde no faltaban los bailongos, los disfraces, los altercados con otros jóvenes del barrio, música en directo a cargo del grupo de música del Centro y hasta concursos de Bingo en los que no sabemos si por descuido o por males de juventud no se incluían todas las bolas en la bolsa. El caso es que en 1977, además de las actividades reseñadas, se respiraba una inmensa actividad juvenil: se daban clases de guitarra y de txistu; estaba abierta una biblioteca que era centro de encuentro de cuadrillas y de estudios; existía un laboratorio con una muy digna colección de mariposas e insectos; había un conjunto de música, un grupo de teatro, el cual, a pesar de las bajas por enfermedad, consiguió estrenar un par de obras; se ayudaba a los Salesianos en la tarea del cine infantil del domingo, y se promovió una sesión adulta para los sábados por la noche (¿Quién de aquella generación no se acordará del llenazo del cine con “Quadrophenia” y “El curita cañón”?); se organizaban cenas en el día de San Sebastián, con parodia de tamborrada incluida, festivales, que sin haberse inventado el play-back, tenían el más genuino estilo salesiano. En el aspecto deportivo, el deporte del Centro Juvenil era sin duda el balonmano, impulsado por nuestro párroco.

El Colegio disponía de un equipo juvenil, el Colma Intxaurrondo, con su camisola roja y sus tres rayas blancas horizontales al pecho, era la cantera del Magain, el equipo de los mayores, que militaba en regional, midiéndose con lo más granado de la provincia, el Allerru de Lezo, el Soraluze, el Pulpo de Zumaia. En ambos equipos jugaban jóvenes que pertenecían al Centro Juvenil. Después del balonmano, el segundo deporte era la montaña, animados por el mendizale salesiano Jesús Arce y el grupo de montaña, los jóvenes del Centro Juvenil recorrieron las montañas de Euskal Herria, y organizaron expediciones a Pirineos con aquel viaje a Belagoa, y la más famosa de ellas, la ascensión al Gorbea, en donde Txema Egizabal recordará cuánto gustaba a nuestra gente la práctica de otro deporte, esta vez más exótico, el kung-fu. Es también en este año cuando se comienza a plantear a los jóvenes algo más que el lado lúdico de la vida. Se organizaron convivencias en Alzuza, en donde además de destrozar una habitación y organizar una misión de rescate al escaparse varias chicas de juerga nocturna, también conocimos a José Luis Carreño que nos habló de la Sábana Santa. Se realizaron encuentros en Barakaldo con jóvenes de las comunidades de Ricardo y Luis Fernando. Se celebró por primera vez una Pascua Juvenil. En septiembre se organizó una convivencia en Zuazo de Cuartango. En ella conocimos a Eduardo, Julián y Teófilo, que por aquel entonces fueron destinados a Intxaurrondo. Ellos animaron el mini-club Batasuna, ya que Jesús Ojanguren decidió marchar a la misión en Perú. Estas convivencias, además de la que se realizó en Markina con la gente que no pudo acudir a Zuazo, marcaron la pauta para lo que iba a ser el siguiente curso.

El Centro Juvenil empezaba a tener mayoría de edad y las actividades que se realizaron fueron encaminadas en clave más social. Se organizaron teatros, homenajes a los ancianos del barrio. Se acudió al asilo de Aldaconea, con una fiesta impresionante con música en directo, juegos, incluso escenificaciones de zarzuelas que hicieron las delicias del público. Se organizaron por primera vez en la parroquia las colonias, que por cierto en aquel año de 1978 se tuvo que convencer a familiares de los monitores, hermanos y primos pequeños para poder completar un número de plazas suficiente. Se eligió el lugar de Zuazo, en donde los Salesianos todavía mantenían abierto el Seminario. Esta actividad, la de las colonias, fue la que más nos abrió al barrio, ya que además de convocar a los chavales de 9 a 12 años, nos obligó a realizar actividades para recaudar dinero, ya que por aquel entonces el término “subvención” era una especie desconocida. ¡Cuánto papel se recogió, cuánta botella para sidra se consiguió vender a Sidras Maiona, cuántos bingos en el cine de los sábados, cuántas horas de barra en las verbenas del día de María Auxiliadora! De esta época todavía sobrevive la romería del día 24 de mayo, que antes de la expansión inmobiliaria de Intxaurrondo Berri, se celebraba en las campas del puente sobre la autopista. ¡Cuántas noches en vela para cuidar lo preparado la víspera, cuántas gestiones con la Guardia Civil para que no hubiera sustos! También de aquella época sobrevive el merkatu txikia; eso sí, mucho más precario y más pobretón que el actual. Todas estas actividades se realizaban con la ayuda de los padres de los chavales que iban a acudir a las colonias, ya que la filosofía de nuestras colonias pasaba por la colaboración solidaria entre parroquia, monitores y padres de los muchachos. Cuando los Salesianos abandonaron Zuazo, y a pesar de no contar con cocineros, se siguió acudiendo a Zuazo y el equipo de padres y monitores se encargaba de realizar reparaciones y se realizaba una convivencia para hacer los preparativos para la próxima estancia. De este núcleo surgió el grupo de padres que años más tarde se ocuparon de levantar el precioso campamento de Torrecilla en Cameros (La Rioja)

Al comenzar el otoño de 1978 acude a la parroquia el salesiano Clemente Lobato y ayuda a Txema en el funcionamiento del Centro Juvenil. En este año algunos jóvenes comienzan a acudir a Hezkide Eskola, la Escuela de Tiempo Libre de la diócesis de San Sebastián, para obtener las titulaciones de monitor y director de campamentos. La gente que comenzó la andadura del Centro Juvenil va entrando en años, es gente más madura y se animan actividades menos lúdicas y más de tipo cultural, incluido lo que se llamó el Mayo Joven. Se realizaban durante los cuatro fines de semana de mayo diversas actividades de tipo lúdico-festivo y cultural. No faltaban verbenas en el patio del colegio, las dianas a cargo de nuestro grupo de txistularis, la romería, el rally humorístico, exposiciones de fotografía y pintura en las que expusieron artistas aficionados del barrio, debates políticos y foro de partidos con motivo de las primeras elecciones municipales y autonómicas después de la guerra civil. Durante los años 1979 y 1980, gran parte de los hombres del centro debían cumplir el servicio militar (no existía la objeción de conciencia, y mucho menos la insumisión, ya que eran delitos castigados con 30 años de prisión, o pena de muerte en caso de guerra) Teófilo y Julián se habían marchado y se ocupó del Batasuna, durante algunos meses, Eduardo y más tarde Txema. El cine de los sábados ya había desaparecido y sin embargo se puso en marcha la Escuela de Teología y la Escuela de monitores de confirmación, que más tarde daría paso a una Pastoral Juvenil muy activa. Al comenzar el curso del año 1980/81 junto con Txema, Diego Bermejo apoyaba el Batasuna.

El Centro Juvenil podríamos decir que estaba desapareciendo, la gente que lo había creado, animado y disfrutado comenzaba a casarse, y con ello, a ocuparse de nuevas responsabilidades; y los que quedaron se pasaron a la Pastoral Juvenil, en donde se había iniciado un movimiento fuerte de grupos de confirmación y de contacto con otros grupos de jóvenes del arciprestazgo que desembocaron en experiencias de Pascuas Juveniles, experiencias de oración que culminaron con los viajes a Taizé, e intentos de crear comunidades de base. Es verdad que las actividades para preparar tanto el proyecto educativo, como la infraestructura de las colonias infantiles del verano, duraban casi todo el año y unieron a los pocos jóvenes que quedaban del inicial Centro Juvenil. Sin embargo, del grupo de jóvenes del Batasuna hubo todavía un grupo de gente que se dedicó a trabajar con niños, podríamos decir un inicio del Gaztetxo, organizando durante tres años la comparsa de Carnaval, desfilando por las calles donostiarras, organizando campañas de Navidad, campañas de plantación de árboles en los alrededores del barrio y, sobre todo, cogieron el relevo necesario como monitores de las colonias. En el año 1983 se realizaron las últimas colonias de Zuazo, y comenzaron los primeros campamentos en la localidad riojana de Torrecilla en Cameros, actividad ésta que a partir de entonces un grupo de padres asumió en su total organización. La Pastoral Juvenil de la parroquia estaba consolidada con varios grupos de confirmación y de post-confirmación y tanto el Centro Juvenil como el Batasuna habían desaparecido.

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