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«Algún día tendrás que decir que no al que te está dando de tortas» (Martxelo Otamendi)

Tras haber sufrido en sus propias carnes algo que tantas veces se ha relatado en las páginas del periódico que dirigía hasta hace una semana, Martxelo Otamendi considera que es la hora de hacer frente al Estado español y se pregunta qué es lo que tiene que pasar para que realmente se defienda a las instituciones culturales vascas. Describe su decisión de denunciar las torturas y vejaciones sufridas como una victoria de la dignidad sobre el miedo. Martxelo Otamendi reconoce que en la noche del pasado jueves sus amigos le tuvieron que acompañar a casa. «Los guardias civiles me dijeron que ya nos vamos a volver a ver, que la vida es larga. Pero me dije a mí mismo que si no denuncio esto, me voy de mi país». El director de "Euskaldunon Egunkaria" compareció ayer en Andoain ante numerosos medios para describir con detalle los cinco días de incomunicación vividos en instalaciones del instituto armado. No ha dejado de hacerlo desde que recuperara la libertad el pasado martes por la noche, por lo que comenta que «quizás el juez ya se ha arrepentido de dejarme en la calle». Al igual que durante el homenaje tributado en la tarde del jueves, Otamendi subrayó que «si en este país no llegamos a un acuerdo de mínimos para erradicar la tortura, todos los indicativos de dignidad se nos van a ir al carajo». En este sentido, llamó a «aprovechar que los maltratados somos gente de 'Egunkaria', gente conocida que tiene credibilidad en algunos medios, porque yo no me monto esta película porque sean carnavales». Otamendi reconoció que para los cuerpos policiales «es mucho más barato y más fácil hacer cantar a la gente que investigar. Todos sabemos, así lo dicen los abogados, que el 90% de las condenas se basan en la declaración que se hace en comisaría. Eso pasa aquí y en todo el mundo. Una cosa es la eficacia policial, pero lo que no pueden hacer es coger un atajo, no investigar, liarse a hostias con el detenido y sacar la confesión que quieren». Asimismo, señaló que, salvo excepciones, no tiene esperanzas de que sus denuncias tengan resonancia fuera de Euskal Herria. «Pero no busco eso ­matizó­, lo que busco es convencer a mi país de que 'nunca mais' torturas a ciudadanos vascos. Si han torturado a Martxelo Otamendi, ¿qué hacen con un joven de 18 años?», preguntó. Y es que no siempre que se producen este tipo de denuncias acuden a las ruedas de prensa, como sucedió ayer, ocho cámaras de televisión, una docena de fotógrafos y más de veinte periodistas. «Tenemos que crear una especie de conciencia colectiva de que tenemos que rebelarnos, de que no podemos admitir que en el escenario político del país sigamos admitiendo la tortura. O si no, hay que preguntarse ¿a quién hay que torturar en este país? Admito que no tenemos el rango diplomático para que se monte un 'pollo' permanente con el asunto de la tortura. Pero que me digan con quién hay que hacerlo, que me digan el nombre de cinco personas torturables con los que ya diremos: 'No, éstos ya no'». Y continuó preguntándose: «¿Al hijo o a la hija de qué político tienen que torturar? ¿Al hijo o a la hija de qué cargo institucional tienen que torturar? ¿Qué sede de qué partido político tienen que cerrar? ¿Qué periódico o qué medio de comunicación tienen que cerrar? ¿El día que cierren ETB tampoco, o el día que cierren ETB, entonces sí?». El director de "Egunkaria" entiende que «políticamente es muy difícil que el Gobierno Vasco diga: 'la próxima operación policial que se desarrolle en Euskal Herria voy a mandar 250 ertzainas a defenderles'. Si eso es política-ficción, si eso es un chiste, dejemos de hablar de chistes y vamos a dejar las cosas claras. ¿O van a dejar que la Guardia Civil y la Policía Nacional haga lo que les dé la absoluta gana? ¿Para qué tenemos 7.000 ertzainas? Yo sé que institucionalmente eso es muy difícil porque es un enfrentamiento con el Estado, pero algún día tendrás que decirle que no al que te está dando tortas. Por eso pregunto, ¿en qué momento mandamos 250 ertzainas a defender una institución cultural de Euskal Herria?». Y como conclusión de esta serie de interrogantes se cuestionó «por qué 'Egunkaria' no está abierto si todo el mundo está en contra del cierre». Su respuesta fue contundente: «Porque aquí manda la Guardia Civil». A su juicio, las torturas que han sufrido tanto él como otros compañeros han sido «por venganza. Ya me lo dejaron claro: 'Ya teníamos ganas de pillarte, tanta televisión y tanta radio'». Asimismo, destacó la «impunidad» con que actúan los cuerpos policiales. «El mensaje es que 'aquí le damos a todo Dios'», señaló. Detrás de esta operación, Otamendi considera que se oculta «una estrategia de Estado para deshacer las estructuras culturales vascas, porque sirven para construir, para reflejar la existencia de un pueblo. Así que se las mezcla con ETA». Como ejemplo reveló que le acusaron de que el libro de estilo de "Egunkaria" es «el libro de estilo de ETA. Y resulta que es el único manual publicado en Euskal Herria, que además es libro de texto en la universidad. Pero dicen que es de ETA porque, entre otras cosas, considera a Euskal Herria como una identidad social y cultural compuesta por siete territorios», recordó. «Lo que pasa es que todo lo que se mezcla con ETA se vende muy bien en España. La opinión publica instalada es: 'Ese es de ETA. Pues a la puta cárcel y cien mil hostias'». Y para que nadie llegue a conclusiones equivocadas, destacó que quienes le maltrataron «no son gente de 65 años con bigote y sin reciclar del franquismo, no es que estuvieran torturando con Pinochet y han venido aquí porque se han quedado sin trabajo, no son los becarios de Melitón Manzanas. Son jóvenes de 30 años que supongo que han salido de la academia y que muestran un gran desprecio hacia conceptos como el derecho a no declarar o el derecho periodístico a no revelar las fuentes, que siempre me los han reconocido en la Audiencia Nacional». Además, remarcó que, en caso de pedir que se respeten estos derechos, los agentes «arremeten contra la Constitución, la Audiencia Nacional, los jueces, el plan de Ibarretxe, el Estatuto, Miren Azkarate. Dicen cosas que no se pueden repetir en público». «Esa es la sensación de impunidad que sienten, y no hay más que ver la protección que les da Acebes». Martxelo Otamendi destacó «el odio hacia todo lo vasco» que mostraron los guardias civiles. Precisamente, al ser preguntado por la actitud del ministro de Interior español, reconoció que no puede demostrar la práctica de torturas, pero recordó que durante el franquismo o durante la dictadura de Pinochet existían torturas y éstas «no se practicaban en las calles» ni se emitían «en los talk shows televisivos». A lo que está dispuesto el director de "Egunkaria" es «a seguir adelante, y espero no quedarme solo. Que con el tiempo continúe la solidaridad institucional, política, sindical y social, que de vez en cuando mire a mi espalda y me sienta respaldado». Durante su comparecencia, explicó de manera detallada su vivencia desde la detención hasta su declaración ante el juez Del Olmo. Así, tras un viaje «sin problemas», relató que una vez en la celda empezaron «los insultos, las flexiones y otros ejercicios físicos». La situación «se endureció» el viernes, de tal forma que, cuando le llevaron ante el forense el sábado por la mañana, le pidió al médico que le dijese al juez que «si no me saca de aquí, me abro la cabeza contra ese poste», en referencia a una columna de hierro que había en la estancia habilitada a modo de consulta. De regreso a la celda, media hora más tarde «vinieron tres guardias civiles, me pusieron la capucha, me sacaron a rastras y me dijeron: 'Hijo de puta, como vuelvas a declarar al forense lo que estamos haciendo, te matamos a tiros'». «Quiero decir públicamente que no dudo de la honorabilidad del forense ­prosiguió­, porque, como le dije al juez, estoy seguro que la Guardia Civil ya tiene sus propios métodos para saber qué es lo que se dice en esa habitación». Otamendi relató igualmente que ya el sábado a la tarde le practicaron dos veces 'la bolsa'. Sin embargo, y en vista de los sucedido la víspera, el domingo le dijo al médico forense que estaba «perfectamente». Según reveló, su «tragedia» finalizó en la noche del sábado al domingo, cuando declaró en presencia de un abogado de oficio. «Fue una declaración preparada durante dos horas ­relató­. Me dictaban las preguntas y las respuestas, y estuvimos dos horas porque los que me conocen ya saben que yo no soy capaz de contar una historia dos veces de la misma manera. Estuvimos ensayando como en el colegio». La toma de declaración comenzó a las cuatro de la madrugada. Otamendi todavía relataba con asombro como no le dejaron hablar con el abogado de oficio por «motivos de seguridad» y que la intervención del letrado se limitó a decir «sí» en una ocasión. Ya en la Audiencia Nacional, donde «siempre me han tratado bien y me han respetado», Otamendi impugnó el testimonio dado ante los guardias civiles. Durante la incomunicación, estuvo en la celda con otro compañero, con el que, por miedo, no intercambió «ni una sola palabra en tres días». Mientras él era golpeado y no le dejaban ni siquiera sentarse, al otro no le tocaban y podía estar en la cama. «Así, logran que le odies y él se odia a sí mismo porque no le hacen nada». Ante esta coyuntura, reitera que «no vale llevarse ahora las manos a la cabeza y que dentro de tres meses le den a un joven de 18 años». Es por ello que subraya que «si nos resignamos, acabarán cerrando el Santuario de Loiola». Martxelo Otamendi, Director de «Euskaldunon Egunkaria» GARA, 1 de marzo de 2003 ________________________________________________________ El Gobierno estudia la legalidad de las subvenciones oficiales a «Egunero» (ABC) MADRID. La Abogacía el Estado estudia, por encargo del Ejecutivo, la legalidad de las subvenciones que el Gobierno vasco ha dado a «Egunero», publicación que ha sustituido a «Egunkaria», cerrada por orden del juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo. Así lo comunicó ayer el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, quien, al margen de la legalidad o no de esas ayudas económicas, no dudó en calificarlas de «claramente inmorales y lamentables». El portavoz gubernamental puso asimismo de manifiesto la gravedad de subvencionar a un medio de comunicación sobre el que miembros del propio Gobierno vasco no han dudado en señalar sus vinculaciones con ETA. Enarbolando distintos recortes de periódico, algunos del año 1992, señaló que tanto Juan María Atutxa, cuando era consejero de Interior del Ejecutivo de Ajuria Enea, como el portavoz del PNV, Joseba Eguibar, admitieron en el pasado tanto ante el juez como en el Parlamento las relaciones de «Egunkaria» con el entramado terrorista. Así, Eguibar llegó a afirmar en sede judicial que ETA y KAS habían intervenido en la elección del director de dicha publicación. Por su parte, el actual presidente del Parlamento de Vitoria habló -y aquí Rajoy hizo lectura textual de las palabras de Atutxa- de las «significativas coincidencias existentes entre esa red (terrorista) y entidades tan importantes para el mundo de HB como su Mesa Nacional, Egin, Egunkaria y el sindicato LAB». De paso, Rajoy mostró su sorpresa por el apoyo que CiU está prestando a «Egunkaria», hasta el punto de que los catalanes han pedido al Ayuntamiento de Barcelona que inserte publicidad institucional en «Egunero». Además, el vicepresidente primero rechazó «absoluta y categóricamente» la práctica de torturas contra los detenidos de «Egunkaria», acusaciones que han sido jaleadas por los nacionalistas vascos. Tras defender la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, recordó que la semana pasada el actual consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, se quejó de que cada vez que la Ertzantza practica una detención, se produce a continuación una denuncia por torturas que, «a estas alturas, no creo que haya un sólo español que se lo crea». El vicepresidente sugirió que, en cuestiones tan delicadas como ésta, el PNV y Eusko Alkartasuna deben dejar de un lado los «partidismos» y actuar con seriedad y coherencia. Revista cordobesa Por otro lado, el PP de Córdoba va a llevar a la Fiscalía, por si fuera constitutivo de delito de apología del terrorismo, la revista vecinal «Noroeste», financiada íntegramente con fondos del Ayuntamiento de esta ciudad, gobernada por IU y el PSOE, informa Antonio R. Vega. En el último número de dicha publicación aparece un artículo sobre terrorismo internacional en el que se afirma que «nuestros terroristas no suponen más peligro que para una minoría política del Estado español, especialmente de las provincias euskaldunas». C. de la Hoz ABC, 1 de marzo de 2003 ___________________________________________________________ El Gobierno ve «inmoral» la subvención de PNV y CiU a «Egunero» y estudia ya vías legales para evitarla. (LA RAZÓN) Los servicios jurídicos del Estado estudian ya fórmulas legales para intentar paralizar la nueva subvención del Gobierno vasco al diario «Egunero», tras el cierre de su antecesor, «Egunkaria», por su presunta relación con ETA. El vicepresidente primero, Mariano Rajoy, tachó ayer de «inmoral»la actitud del PNV, a la que se ha adherido CiU, al proponer que el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona se anuncien en el citado diario. «Desde el punto de vista moral es ciertamente lamentable que se subvencione a un medio de estas características, sobre todo cuando miembros del Gobierno vasco y del PNV reconocieron sus vínculos con ETA», señaló. Aludía, en concreto, a manifestaciones realizadas en su día por Juan María Atucha, en su calidad de consejero de Interior, y por el portavoz del partido, Joseba Eguíbar. Éste último, llegó a ratificar ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, en noviembre de 1993, que ETA intervino para designar al director de «Egunkaria». Rajoy extendió sus críticas a los nacionalistas catalanes, cuya postura calificó, cuando menos, de «sorprendente». Además, el vicepresidente primero, como ya había hecho el ministro del Interior, Ángel Acebes, negó «absoluta y categóricamente» las acusaciones de haber sufrido torturas realizadas por algunos de los detenidos relacionados con la operación del cierre de «Egunkaria», y puso de manifiesto su sorpresa ante la decisión de «miembros cualificados» de Ajuria Enea de avalar esas denuncias, «cuando el consejero de Interior del Gobierno vasco se quejaba hace una semana de que cuando la Ertzaintza practicaba una detención, iba seguida a la media hora de una acusación de tortura». Entretanto, el director de «Egunkaria», Marcelo Otame, afirmó que sacarán pronto al mercado un nuevo periódico en euskera que incluya todas las secciones informativas, e instó al Gabinete de Vitoria a mantener un «enfrentamiento con el Estado», informa Ep. C. Morodo LA RAZÓN, 1 de marzo de 2003
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