Los viejos 'hits' religiosos tienen los días contados: el coro del Papa lanza un disco.
Hace un mes deleitaban a Juan Pablo II y a los 700.000 jóvenes que acudieron a vitorearlo al aeródromo militar con música religiosa clásica. Ayer, el coro del Papa presentó disco en el teatro del Colegio San Miguel Arcángel del Paseo de Extremadura. El disco se llama «De otra manera» y está repleto de canciones religiosas, pero frescas, alegres y juveniles. «Para que la misa no sea un rollo», como dice el presentador de 7 años.
En un salón de actos abarrotado, el coro luce sus mejores galas. Ochenta jóvenes, de 30 a 7 años, ataviados con camisetas con los colores del arco iris. Les dirige el cantautor salesiano Toño Casado, alma del coro, compositor y arreglista de las canciones.
«¿Nunca habéis pensado que la vida se puede vivir de otra manera?», lanza el presentador. Y, de inmediato, aparece el coro interpretando un canto de entrada. Se llama Ven a la fiesta y es una composición rítmica que los chavales bordan, tanto musical como interpretativamente. Porque este coro no sólo canta, sino que escenifica las canciones.
Ritmos actuales en sintonía con la liturgia de la eucaristía. El coro va desgranando el Señor, ten piedad, Que tu Palabra nos cambie el corazón o un Aleluya rapero. Una Misa joven con estilos musicales variados como el pop, bossanova, country, rap y techno.
¿Quién no entonó alguna vez el Tú has venido a la orilla o el No podemos caminar, auténticos hits de la música religiosa? Pero, desde entonces, no habían surgido temas realmente nuevos y comerciales. El sacerdote Toño Casado pretende demostrar que «se puede vivir y celebrar el ser cristiano de otra manera». O como decía el Papa a los jóvenes: «Se puede ser moderno y cristiano».
El disco, que se comercializa sin ánimo de lucro, pretende también ser un servicio para tantas comunidades religiosas juveniles que no saben cómo animar las eucaristías de una forma moderna y festiva. Un compacto que suena a actual, con melodías pegadizas y fáciles de aprender. Y, sobre todo, divertidas. De hecho, para facilitar la tarea de los animadores religiosos, se editará un libreto con las letras y los acordes. Eso sí, las canciones y las escenografías rompen moldes. Los puristas del latín y del gregoriano seguramente pondrán el grito en el cielo. Párrocos y catequistas de las 23.000 parroquias españolas estaban esperando algo así como agua de mayo. Aunque llegue a principios de junio. Y de la mano del coro del Papa.
José Manuel Vidal
EL MUNDO, 2 de junio de 2003